A continuación, te ofrecemos un breve repaso sobre los orígenes y la historia del aceite de argán hasta nuestros días, para que puedas comprobar como sus cualidades y propiedades han sido reconocidas y apreciadas durante miles de años.

Se necesitan 35 kilos de frutos de argan para conseguir los 2,5 Kgs. de semillas necesarias para obtener 1 litro de aceite de argan

ORIGEN DEL ACEITE DE ARGÁN

El Argania Espinosa, árbol milenario de cuyo fruto se obtiene la semilla que da origen al aceite de argán, tiene su origen en el Magreb marroquí. El llamado “árbol de la vida” se remonta a la época del Terciario, 65 millones de años. Se sabe que los Fenicios allá por el año 1.200 a.c. ya lo utilizaban como el mejor aceite para alumbrar candelas. Los Bereberes, cuyo territorio se extendía desde las costas atlánticas del Magreb hasta el Nilo, lo han utilizado durante siglos como fuente de alimento, salud y belleza.

A finales del siglo XX estuvo a punto de desaparecer debido a un cambio en las prácticas de cultivo, sin embargo y debido a sus cualidades y a los beneficios para la humanidad, la UNESCO declaró en 1998 la Reserva de la Biosfera (Arganiae) de 2.5 millones de hectáreas al suroeste de Marruecos, en donde se encuentra el Parque Nacional de Souss-Massa. Hoy en día su hábitat se limita a un triángulo de unas 800.000 Ha. formado por las ciudades marroquíes Marrakech, Essaouira, Sidi Ifni y Taroudant. Más recientemente, el 27 de Noviembre del 2014, la UNESCO ha declarado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad todos los conocimientos, prácticas y técnicas relativas al erguén (argán).

El argania espinosa tiene una altura máxima de 10 metros y una vida aproximada de 200 años. Da sus frutos en el mes de Mayo y se recogen mediante el vareo en Agosto y Septiembre. Durante esta época se prohíbe el acceso de las cabras a los bosques de arganias a fin de evitar que se coman el fruto trepando a los árboles.
Una vez recogido, se deja secar al sol y mediante una maquinaria muy rudimentaria se parte la cáscara y se obtiene la semilla que se asemeja a una pipa de calabaza. Estas semillas se pueden prensar en frio de forma artesanal y se obtiene una materia pastosa que al ser amasada manualmente rezuma aceite de argán.

También se pueden tostar lentamente añadiendo agua tibia y se obtiene una masa de la que también se extrae el aceite. Se necesitan aproximadamente unos 2.5 kilos de semillas y unas 20 horas de trabajo para obtener 1 litro de aceite y su producción es limitada.
Estamos pues ante un proceso artesanal y muy laborioso. El cultivo, explotación, conservación y delimitación de los bosques de argán se reguló mediante un Decreto del Rey de marruecos (Dahir) de 1925 y que se ha ido actualizando hasta nuestros días. Hoy son las cooperativas de mujeres quienes se encargan de su producción y explotación contribuyendo a un comercio justo y equitativo entre los habitantes de las zonas productoras.

El uso de este aceite, también llamado “oro líquido de Marruecos” se ha extendido tanto en el campo de la cosmética, sobre todo a partir de los resultados obtenidos en los estudios realizados por los laboratorios durante los años 2000-2001, como en el campo de la salud. En la actualidad se están desarrollando numerosos estudios sobre la influencia del aceite de argán y sus efectos contra la obesidad, los trastornos cardiovasculares, la oxidación celular, el cáncer y la diabetes, con resultados muy esperanzadores.
En la medicina tradicional marroquí, el aceite de argán es conocido y recomendado para problemas relacionados con la piel como quemaduras, arrugas, estrías, acné, psoriasis. También es un gran aliado para tener un cabello sano y brillante, unas uñas resistentes e incluso se utiliza para aliviar el dolor en las articulaciones.

El árbol de argán, también denominado “árbol de los árboles”, es considerado por los bereberes como el árbol de la vida y el aceite de argán su fruto más preciado.